El Frijol Mágico y el Jardín en las Nubes — Balu Stories
Leo cambia semillas de colores por una aventura que llega al cielo, descubriendo que incluso los gigantes necesitan amigos.
Los ojos de Leo brillaron de asombro mientras sostenía un puñado de semillas pequeñas y brillantes, imaginando qué secretos esconderían en el suelo del jardín. Estaba hablando con su gata, Luna, sobre cuánto le gustaban los dinosaurios cuando, de repente, el suelo tembló suavemente y un frijol brotó increíblemente rápido hasta desaparecer entre las nubes.
Lleno de valor, Leo comenzó a escalar. A mitad de camino, encontró al oso Balu durmiendo en una hoja gigante y suave. Balu se despertó y decidió unirse a la aventura para mantener a Leo a salvo. Cuando llegaron a la cima, encontraron un castillo hecho de algodón de azúcar y rayos de sol. ¡Todo allí arriba era gigante!
Escucharon un sonido fuerte como un trueno, pero descubrieron que era un Gigante llorando. El Gigante no era malo; simplemente era muy grande y torpe. Había intentado jugar con un rompecabezas de dinosaurios, pero sus manos enormes habían hecho un desastre con todo.
¡Leo se dio cuenta de que podía ayudar! Usando su conocimiento sobre dinosaurios, calmó al Gigante y le mostró cómo encajaban las piezas. Pero el rompecabezas era demasiado alto para que el Gigante lo viera con claridad. Leo usó su poder de vuelo para circular por el tablero gigante, colocando las piezas perfectamente.
El Gigante se puso tan feliz que el sol brilló más fuerte sobre el castillo. Invitó a Leo, Luna y Balu a merendar galletas gigantes y le regaló a Leo una semilla dorada mágica. Para volver a casa, se deslizaron por el frijol como si fuera un tobogán gigante. De vuelta en Nueva York, Leo guardó la semilla con cuidado, sabiendo que había hecho un gran amigo en el cielo.
Di adiós a la televisión antes de dormir. Convierte a tu hijo en el héroe de esta o cualquier historia clásica.